Revista Ciencias Sociales #191 2026 (I) • ISSN ELECTRÓNICO: 2215-2601
ARTÍCULOS
Entre la autonomía personal y el legado familiar: opiniones de la población joven costarricense sobre la maternidad y paternidad1
Between personal autonomy and family legacy: opinions of young Costa Ricans on motherhood and fatherhood
Natalia Carballo Murillo*
Tipo de documento: artículo académico
Fecha de ingreso: 09/10/2025 • Fecha de aceptación: 16/02/2026
Resumen
El objetivo del estudio es contribuir a la discusión sobre la fecundidad en Costa Rica. Los datos se obtuvieron a partir de un ensayo crítico, cuyo contenido fue sometido a análisis cualitativo mediante el uso de Gemini Advanced 2.0 Flash y el software MAXQDA. En relación con las opiniones sobre no tener hijos/hijas, se identificaron preocupaciones vinculadas con los altos costos de la crianza, la significativa demanda de tiempo y responsabilidad, así como con los desafíos estructurales como la inestabilidad laboral y la incertidumbre económica. Por otra parte, las posturas favorables a la paternidad y la maternidad las conciben como una oportunidad para dejar un legado, experimentar formas de afecto asociadas al amor incondicional y contribuir positivamente a la sociedad.
Palabras claves: fecundidad, cambio climático, población, condiciones económicas, estudiante universitario
Abstract
The objective of this study is to contribute to the discussion on fertility in Costa Rica. Data was obtained from a critical essay, the content of which was subjected to qualitative analysis using Gemini Advanced 2.0 Flash and MAXQDA software. Regarding opinions on not having children, concerns were identified related to the high costs of raising children, the significant time and responsibility demand, as well as structural challenges such as job insecurity and economic uncertainty. On the other hand, those in favor of parenthood view it as an opportunity to leave a legacy, experience forms of affection associated with unconditional love, and contribute positively to society.
Keywords: fertility, climate change, population, economic conditions, university students
* Universidad de Costa Rica, Sede del Pacífico, Puntarenas, Costa Rica.
https://orcid.org/0000-0001-6821-4468
natalia.carballomurillo@ucr.ac.cr
1. Introducción
El marcado descenso de la fecundidad constituyó una transformación significativa en la sociedad costarricense, que fue tanto influenciada como influyente en los cambios sociales y culturales de la época. De manera paralela, otros países latinoamericanos y caribeños experimentaron este declive, aunque con variaciones en su intensidad. Con el contexto de la Guerra Fría y dado que esta disminución ya se había manifestado en la mayoría de las naciones del llamado “primer mundo”, algunos académicos propusieron teorías para explicar la baja de la fecundidad en los países denominados del “tercer mundo”, basándose en las transformaciones observadas en el primer bloque.
La teoría de la primera transición demográfica, como se llama al intento de correlacionar los cambios en las tasas de mortalidad y natalidad con sus consecuencias en las poblaciones, explica este proceso en dos etapas: primero, una caída sustancial de las tasas de mortalidad, que resulta en un rápido y acelerado crecimiento poblacional; segundo, una posterior disminución de las tasas de natalidad, lo que conduce a la estabilidad en dicho crecimiento y en sus respectivas tasas.
Para Van de Kaa (1997), esta teoría clásica sirvió como punto de partida para una serie de explicaciones enfocadas en exponer los determinantes del comportamiento y las transformaciones en la fecundidad. Estos determinantes se agruparon en diez categorías que consideraban elementos tecnológicos, biológicos, económicos, sociales y culturales, organizados en tres niveles:
1. El primer nivel era la narración inicial (la relación clásica de la transición demográfica con la modernización, el cambio social o la occidentalización).
2. El segundo nivel se conformó por explicaciones generales, con evidencia de estudios históricos, comparaciones regionales y la creación de modelos.
3. El tercer nivel contenía explicaciones específicas, con pruebas derivadas de la simulación, la modelización, la investigación cualitativa y los estudios de países.
Entre las explicaciones biológicas y tecnológicas, se encuentran aquellas que ven la fecundidad como una función de sus determinantes próximos, y las que postulan que la disminución de la mortalidad es un requisito previo para que cambie el comportamiento reproductivo. Por otro lado, las explicaciones económicas se dividieron en dos enfoques: la teoría orientada a la demanda y la teoría que combina demanda y oferta. Desde la perspectiva social, se destacó la importancia de la función cambiante de la familia y de las personas infantes. Las explicaciones de innovación y difusión, así como las de cambio cultural e ideacional conciben la innovación y la difusión como motores del cambio, pero también interpretan la transformación de la fecundidad como un reflejo de dicho cambio ideacional y cultural. Finalmente, el análisis de trayectorias y el cambio institucional son claves para explicar el componente regional en la transición demográfica (Van de Kaa, 1997).
A partir de 1950, se identificaron cambios en la nupcialidad que anunciaron la emergencia de la Segunda Transición Demográfica (STD). Esta teoría, concebida como segunda porque sigue a las consecuencias identificadas y explicadas con la primera, propone como transformaciones principales: una fecundidad por debajo del nivel de reemplazo (2.1 hijos/hijas por mujer), el aumento de arreglos conyugales distintos al matrimonio, la separación entre matrimonio y procreación, además de una población no estacionaria (Lesthaegue, 2010), es decir, cuya composición por edad y tamaño cambian con el tiempo por la inconstancia de las tasas de natalidad y mortalidad.
Este planteamiento se relaciona con una transformación en las preferencias, siendo la manifestación de un desarrollo de orden superior, la priorización de necesidades no materiales y la expresividad de valores individuales (Lesthaegue, 2010). Se desvincula el comportamiento colectivo de la normativa basada en la ideología de la familia, tradicionalmente apoyada por la Iglesia y el Estado. En su lugar, el nuevo régimen se rige por la primacía de la decisión individual (Lesthaegue, 2010), caracterizándose fundamentalmente por cambios en los comportamientos individuales en la formación y estabilidad familiar (Quilodrán, 2011). Otras transformaciones que concuerdan con esta tendencia incluyen el aumento de las uniones libres, los divorcios y las segundas nupcias, los hijos/hijas fuera del matrimonio y los matrimonios sin hijos/hijas o la convivencia en pareja sin personas menores.
La investigación reciente sobre la STD ha pasado de ser un modelo puramente teórico a una herramienta crítica para entender la crisis de baja natalidad y los cambios en la estructura familiar en el siglo XXI. Estudios actuales de organismos como la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, 2025) destacan tres ejes fundamentales que expanden la teoría original de Ron Lesthaeghe descrita en las líneas anteriores: a) caída de la fecundidad por debajo del reemplazo, confirmando que la fecundidad en América Latina y el Caribe ha caído de forma más acelerada de lo previsto; b) factores ideacionales y autonomía: existe una creciente búsqueda de autorrealización y autonomía reproductiva. La maternidad ya no se ve como un destino obligado, sino como un proyecto que compite con el desarrollo profesional y educativo de las mujeres; c) nuevas estructuras familiares: aumento sostenido en la edad del primer matrimonio (o unión), la expansión de las uniones consensuales y un alza en los nacimientos fuera del matrimonio, características núcleo de la STD que ahora se manifiestan con fuerza en países de la región latinoamericana.
Haciendo un breve recorrido por la transición de la fecundidad en Costa Rica, se debe iniciar diciendo que Costa Rica ha llegado a una fecundidad de 1,12 hijos por mujer en 2024 (Instituto Nacional de Estadística y Censos [INEC], 2024). Este dato debe contrastarse con el informe de la CEPAL (2025), que sitúa el promedio de América Latina en 1,8, evidenciando el liderazgo de Costa Rica en la transición demográfica de la región.
La transición de la fecundidad en Costa Rica entre 1960 y 1976, mostró como rasgo distintivo la generalidad del fenómeno, involucrando a todos los sectores sociales, las diferencias radicaron en la cronología y la intensidad. El rápido descenso no se vinculó con el cambio en el modelo socioeconómico, sino en aspectos como la oferta y difusión de métodos anticonceptivos y prevención del embarazo (Rosero-Bixby et al., 1982). A nivel de la región de América Latina, los datos censales muestran que la nupcialidad no tuvo efecto en la transición de la fecundidad (Rosero-Bixby, 1992).
El rápido descenso de la natalidad que se dio de 1965 a 1975 “es el resultado de una genuina transformación del comportamiento reproductivo de las parejas” (Rosero-Bixby, 1984, p. 76), en la búsqueda de un ideal de familia de tres hijos/hijas, modificándose el tamaño final de la familia y el intervalo entre los hijos/hijas.
El progreso social, específicamente en salud y educación, se señala como un factor que actuó en la baja de la natalidad (Rosero-Bixby, 1984). El conocimiento sobre la píldora anticonceptiva transcendió el nivel educativo de las mujeres, en la decisión de consumirla fueron determinantes: disminuir la cantidad de hijos/hijas, recomendaciones de amigas, compañeras de trabajo y doctores (Carballo-Murillo, 2008), es decir, “el comportamiento reproductivo influenciado por contagio social” (Rosero-Bixby y Casterline, 1995).
Asimismo, “El curso del descenso de la fecundidad sigue un patrón de difusión que empieza en las mujeres de mayor educación en las áreas urbanas y se extiende a mujeres con menos educación en áreas rurales” (Robles y González, 2012, p. 29). Las diferencias están asociadas al inicio de la reproducción, no a la educación o área de residencia, independientemente de estas dos variables las mujeres desean y tienen menos hijos/hijas (Robles y González, 2012).
El aumento de la fecundidad ocurrido en la década de los ochenta fue atribuido a la posposición de tener hijos/hijas durante la crisis económica de inicio de los ochenta, que fue compensado conforme avanzó la década, y no a una transformación en las intenciones de embarazo (Oberle et al, 1988).
Para inicios del siglo XXI, no se predecía el descenso de la fecundidad que se iba a experimentar, por ejemplo, la cifra menciona de 1,12 hijos en Costa Rica:
En ninguna de las ciudades estudiadas se avistan fecundidades muy bajas, inferiores a una tasa global de 1,5 hijos, como las que prevalecen en muchos lugares de la Europa actual. Esto es atribuible, entre otras razones, a la persistencia en América Latina de tasas de transición a la maternidad relativamente altas, lo que significa que la edad media al tener el primer hijo oscila entre 21 y 23 años y que el porcentaje de mujeres que llegan a ser madres es del orden del 90% (Rosero-Bixby, 2004, p. 61).
En relación con el ideal de cuántos hijos/hijas tener, cuarenta años después, del 2010 al 2015, el número de hijos o hijas deseados por las personas costarricenses era de dos, siendo los hombres quienes deseaban más hijos/hijas que las mujeres (Blanco, 2019). No obstante, las personas de generaciones más recientes (entre los 30-45 años) son más proclives a mostrar una disminución en la fecundidad, por debajo de la tasa de reemplazo (Carballo-Murillo, 2023).
Los contextos culturales latinoamericanos moldean las prácticas de crianza, especialmente la tensión entre los modelos tradicionales y las nuevas aspiraciones de las personas. Por ejemplo, el deseo de ser padre en los hombres mexicanos está transitando de una obligación de proveeduría hacia una búsqueda de involucramiento afectivo y cuidado directo. Aunque persiste la idea de “querer tener hijos/hijas”, el ejercicio de la paternidad ahora está condicionado a una mayor conciencia sobre la responsabilidad emocional y la estabilidad económica previa. Las nuevas generaciones de varones valoran el vínculo, pero temen no cumplir con las demandas de tiempo y recursos que exige la crianza moderna (Salguero-Velázquez, 2025).
Por su parte, las estudiantes perciben la maternidad como un posible obstáculo para su desarrollo profesional, ya que la crianza en la región sigue estando altamente feminizada, lo que genera un “ambiente hostil” para aquellas que buscan independencia económica y éxito académico simultáneamente (Aragón-Luna et al., 2024).
Todo lo anterior se ve reflejado en el informe Estado de la Población Mundial 2025 del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en el cual se evidencia un giro en la narrativa demográfica global. A diferencia de informes anteriores centrados solo en el crecimiento o decrecimiento numérico, este documento se enfoca en la autonomía de las personas para decidir sobre su propia fecundidad en un contexto de incertidumbre global.
El informe argumenta que la crisis no es la baja natalidad en sí misma, sino la incapacidad de las personas para cumplir sus deseos reproductivos, identificando una “brecha de fecundidad” donde millones de personas jóvenes terminan teniendo menos hijos/hijas de los que desearían debido a barreras externas, o en otros contextos, más hijos/hijas de los planeados por falta de acceso a servicios de salud.
Entre las razones para postergar o renunciar a la maternidad o paternidad se explican tres motivos: 1. la inestabilidad económica y precariedad, 2. la ansiedad climática y de seguridad, y 3. la paradoja de la elección. Lo anterior lleva a la consolidación del cambio en la estructura familiar explicado en la STD, aumento de hogares unipersonales y parejas sin hijos/hijas, postergación de la edad del primer hijo hacia los 30-35 años, y mayor relevancia de las uniones de hecho frente al matrimonio formal (UFPA, 2025).
Consciente de la importancia del tema, por ser multicausal y con diversas repercusiones, esta investigación busca aportar a la discusión de la fecundidad en Costa Rica, a través de un estudio de caso de la opinión de personas estudiantes del curso de Humanidades, de la Sede del Pacífico de la Universidad de Costa Rica, por medio de la descripción de sus motivos para querer tener o no tener hijos/hijas. El estudio tiene un enfoque cualitativo, con un diseño de tipo fenomenológico de alcance descriptivo. Los datos se obtuvieron de un ensayo crítico que hicieron las personas estudiantes.
Al ser un caso de estudio, no se busca que los resultados se generalicen, pero sí que contribuyan a la discusión de las posibles razones de las personas jóvenes para tener o no hijos/hijas en su futuro. Es necesario aportar elementos que enriquezcan la discusión sobre la fecundidad en Costa Rica, para abordarla desde una perspectiva humanista, regional y evitar que se restringa a una discusión meramente economicista, que intente tocar derechos fundamentales o logros feministas. Las razones y motivaciones, especialmente, de la población joven, son multicausales, pasan no solamente por decisiones individuales, sino también por motivaciones sociales que podrían, de no cambiar, afectar la decisión de tener hijos/hijas en los años próximos.
2. Metodología
Esta investigación tiene un enfoque cualitativo, con un diseño de tipo fenomenológico, con el fin de “explorar, describir y comprender las experiencias de las personas con respecto a un fenómeno y descubrir los elementos en común de tales vivencias” (Hernández et al, 2014, p. 493), con un alcance descriptivo.
La población objeto de estudio fueron personas estudiantes de la cátedra de Humanidades de la Sede del Pacífico de la Universidad de Costa Rica, con una edad de entre los 17 y 19 años. Los datos analizados se obtuvieron de un ensayo crítico que hicieron las personas estudiantes en el curso mencionado. El objetivo del ensayo era hacer una reflexión personal sobre el deseo de tener hijos/hijas. Las indicaciones para su construcción fueron: pensar en la pregunta ¿quiero tener hijos/hijas: sí/no/¿por qué? y responderla de manera personal, reflexionando en el porqué de esa respuesta: por experiencia, por aprendizaje, por ética, por religión, por capacidad económica, entre otras.
Definidos los motivos de la repuesta, debían buscar información para justificarla y a partir de ahí construir el ensayo, incluyendo en la justificación dos aspectos: datos estadísticos y opiniones de especialistas. En total 51 personas estudiantes enviaron el ensayo crítico.
Para el análisis de los ensayos se generó un documento con las 51 respuestas, omitiendo el nombre de las personas, el género y el grupo, con el fin de asegurar el anonimato.
Para el análisis, se crearon las categorías “¿Quiero tener hijos/hijas” y “¿Por qué?” para aglutinar las respuestas. A partir de ahí se generó un primer resumen de cada una de las categorías con Gemini Advanced 2.0 Flash, con el objetivo de tener un primer acercamiento a las respuestas de manera agregada y presentadas en el apartado resultados. Como la fuente analizada es el trabajo de un curso, ya se había hecho una primera lectura de cada una de las respuestas. Para generar los resúmenes se solicitó a Gemini Advanced 2.0 Flash lo siguiente:
Es importante indicar que los resúmenes generados por Gemini, a partir de la fuente combinada, fueron revisados y corregidos por la investigadora. Finalmente, para el análisis del documento y presentación de resultados se hizo uso del software MAXQDA, categorizando el documento según los siguientes códigos:
1. Razones para no tener hijos/hijas:
a. Económicas: aquí se incluyen las razones relacionadas con el costo de vida y crianza, inestabilidad económica y limitaciones financieras.
b. Personales y emocionales: deseo de libertad e independencia, priorización de metas personales y profesionales, temor a no estar a la altura, estrés, experiencias negativas propias, no deseo de la pareja de tener hijos/hijas.
c. Socioambientales: preocupación por el futuro incierto, impacto ambiental/sobrepoblación, inseguridad social.
d. Salud: riesgos en el embarazo o parto.
2. Razones para sí tener hijos/hijas:
a. Personales y emocionales: ilusión de formar una familia, deseo de criar y educar, búsqueda de felicidad y satisfacción
b. Socioculturales: contribución a la sociedad, continuidad del legado familiar e influencia de valores familiares y religiosos.
c. Demográficas: preocupación por la baja fecundidad.
3. Resultados
La decisión de tener hijos/hijas es una cuestión compleja que involucra diversos factores personales, económicos, éticos y sociales, dicha decisión es altamente personal y depende de una combinación de aspectos que cada persona pondera cuidadosamente. Factores como la estabilidad económica, la madurez emocional, los valores familiares y la preocupación por el medio ambiente son elementos claves que influyen en esa decisión. Las opiniones sobre la paternidad y maternidad están influenciadas por experiencias personales, creencias y valores individuales y sociales.
En el contexto costarricense, donde la tasa de fecundidad alcanzó un mínimo histórico de 1,12 hijos por mujer en 2024, los resultados que aquí se presentan reflejan las tensiones propias de la STD. Las motivaciones para desistir de la procreación se alinean con la primacía de la decisión individual y la búsqueda de autorrealización descrita por Lesthaegue (2010).
Existe una clara priorización de metas académicas y profesionales. La crianza se percibe como un obstáculo para la autonomía personal y la libertad de dirigir recursos hacia objetivos propios, y como una tarea de alta demanda afectiva. En el caso de las mujeres, esto refleja la visión de la maternidad como un proyecto que compite con el éxito académico en ambientes que aún feminizan el cuidado.
Además, se ejemplifican las preocupaciones socioambientales, de salud y seguridad, así como un reconocimiento de un entorno laboral caracterizado por la temporalidad y remuneraciones insuficientes. El alto costo de la vida en Costa Rica y la dificultad de acceso a la vivienda propia actúan como barreras críticas, coincidiendo con lo señalado por el UNFPA (2025) sobre la “brecha de fecundidad”, donde la precariedad impide cumplir los deseos reproductivos.
3.1. Razones para no tener hijos/hijas: autonomía, precarización y preocupación ambiental
La inestabilidad económica y laboral que enfrentan como generación es un tema influyente en la decisión de no tener hijos/hijas. Hay un reconocimiento, no solo de la situación de inestabilidad económica que se enfrenta como país, sino también de las condiciones laborales actuales, caracterizadas como temporales y mal pagadas.
Las razones económicas están permeadas por el alto costo de la vida en Costa Rica extrapolada a la dificultad económica que puede conllevar la crianza de un hijo/hija:
La creciente alza en el costo de vida, como se ha evidenciado en diversos medios, ha acentuado la carga económica asociada con la crianza de hijos. Desde los gastos relacionados con el embarazo y el parto hasta los costos continuos de la crianza y educación de un niño, criar hijos implica una inversión financiera significativa. Personalmente, valoro mi independencia económica y la capacidad de dirigir mis recursos hacia mis propios objetivos y seguridad financiera a largo plazo (estudiante universitario, comunicación personal, 2025).
Hay un reconocimiento de su situación como estudiantes de primer año, en ese sentido se relaciona la paternidad o la maternidad con el abandono de los estudios y sus posibles consecuencias, al mismo tiempo, reconocen que la educación “abre las puertas a mejores oportunidades de empleo, con trabajos más estables y mejor remunerados” (estudiante universitario, comunicación personal, 2025). Las limitaciones financieras son ponderadas, “conseguir una casa propia es casi un sueño imposible. Los precios de las viviendas están por las nubes, y sin una base económica sólida, la idea de tener hijos/hijas puede parecer abrumadora” (estudiante universitario, comunicación personal, 2025). Es de notar que el análisis de las limitaciones financieras pasa, también, por el estrato económico:
… estoy de acuerdo en que las parejas no tengan bebés irresponsablemente si no son capases [sic] de poder mantener a flote su necesidad y las de su hijo ya que esto perjudica sus formas de vida y hace que la pobreza aumente (estudiante universitario, comunicación personal, 2025).
Los estudios sobre las condiciones socioeconómicas y la feminización de la crianza (Echeverri et al., 2023; González-Bedoya y Molina-Osorio, 2020) demuestran que estas preocupaciones son realidades palpables que derivan en sobrecarga de roles y riesgo de deserción académica.
Con relación a la situación de pareja, hay un reconocimiento de la importancia de respetar la decisión de la pareja de no querer tener hijos/hijas.
El deseo de libertad e independencia versa sobre dedicar tiempo a actividades propias y a tomar decisiones como individuos, sin la responsabilidad de alguien más. Otras palabras usadas fueron compromiso y autonomía personal, es decir, se relaciona tener hijos/hijas con una pérdida de libertad y de decisión propia, por la obligación de responsabilizarse por alguien más.
Considerando mis propios intereses y responsabilidades, aprecio la libertad de dedicar mi tiempo y esfuerzo a actividades que encuentro significativas y gratificantes. Optar por no tener hijos me ofrece la flexibilidad para perseguir mis pasiones y metas personales sin las limitaciones que impone la crianza de hijos (estudiante universitario, comunicación personal, 2025).
Como se desprende de la cita anterior, el deseo de libertad e independencia está vinculado con la priorización de metas personales y profesionales, así como con la disponibilidad de tiempo y energía por dedicar. Asimismo, se relaciona con las expectativas en torno a la paternidad y la maternidad, con experiencias negativas asociadas a los propios procesos de crianza y con la percepción de la propia capacidad:
… de manejar sus propias emociones y estrés, no digo que sea algo imposible, pero si pienso que el criar un niño conlleva mucha gestión emocional por parte de los padres, y antes de llegar a la idea de querer hijos, la mejor decisión es ir a terapia y aprender a tener un mejor control sobre nuestras emociones y vida en general, todo esto para que exista un ambiente idóneo y tranquilo para la crianza (estudiante universitario, comunicación personal, 2025).
Las preocupaciones socioambientales constituyen un elemento relevante al momento de reflexionar sobre la descendencia. En esta categoría se incluyen factores relacionados con la inseguridad social, tales como, las guerras, enfermedades, pandemias, violencia, entre otras. Asimismo, se consideran problemáticas asociadas a la escasez de recursos –como el acceso al agua–, el calentamiento global y el cambio climático. En el plano ambiental, el análisis se plantea en una doble vía: por un lado, se examina cómo los factores ambientales pueden incidir en la decisión de tener hijos/hijas; por otro lado, se reflexiona sobre el impacto ambiental que implica traer nuevas personas al mundo, lo cual conduce a debates sobre la sobrepoblación y sus posibles consecuencias:
También he considerado el impacto ambiental y social de tener hijos, el planeta enfrenta una crisis climática significativa, y la sobrepoblación es uno de los factores contribuyentes. Tener menos hijos es una manera de reducir mi huella de carbono y contribuir a un futuro más sostenible (estudiante universitario, comunicación personal, 2025).
Finalmente, las razones de salud asociadas al embarazo son presentadas como una posible causa para no querer hijos/hijas, esta preocupación podría significar la existencia de dudas en el sistema de salud pública del país, vinculada con una lectura de clase: “un embarazo puede ser de alto riesgo porque muchas mujeres no tienen los recursos necesarios para adquirir las vitaminas necesarias durante el embarazo y acceso a servicios de salud de calidad” (estudiante universitario, comunicación personal, 2025).
Algunas personas estudiantes piensan en priorizar su desarrollo individual, sus estudios o su carrera profesional, considerando que la crianza de un niño o niña podría obstaculizar sus metas y aspiraciones. La crianza se percibe como una inversión significativa. Hay un cuestionamiento de la idea de que la realización personal esté ligada a la paternidad o maternidad. Además, la conciencia sobre la superpoblación, el cambio climático y la inseguridad social llevan a algunas personas a optar por no querer tener descendencia.
3.2. Razones para tener hijos/hijas: trascendencia, nuevas sensibilidades y preocupación demográfica
Las personas estudiantes con intenciones de tener hijos/hijas se basan en motivaciones personales, emocionales, socioculturales y demográficas. Quienes expresan el deseo de ser padres o madres mantienen elementos de la “ideología de familia” tradicional, aunque adaptados a nuevas sensibilidades basados en la ilusión del vínculo y la familia, la trascendencia y contribución social, una conciencia demográfica en donde vinculan su deseo personal con la preocupación por el envejecimiento poblacional y la baja tasa de reemplazo en Costa Rica, viendo en la procreación una forma de mantener la estabilidad social.
Asimismo, se mencionan nuevas formas de paternidad y adopción, una transición hacia una paternidad más afectiva y menos centrada únicamente en la proveeduría. Además, la adopción surge como una alternativa valorada, incluyendo su relevancia para familias homoparentales tras cambios legales recientes.
El deseo de tener hijos/hijas motivado por lo personal y emocional está fundamentado en la ilusión de formar una familia, entendida la familia desde la forma tradicional de criar y educar personas, pero que también pasa por la situación económica:
Yo sí quiero tener hijos/hijas por varias razones una de ellas es por la ilusión de formar una familia con una persona que tenga un vínculo, el hecho de tener un hijo es algo de pensar muy bien porque no es algo de hacerlo por hacer, para tener un hijo tendría que estar en un estado económico bastante bueno (estudiante universitario, comunicación personal, 2025).
Palabras como convicción o frases como “hermosos hijos”, “maravillosa familia” también son usadas para justificar la decisión, así como la intención de replicar experiencias positivas de crianza con la familia. El deseo de tener hijos/hijas se describe desde lo positivo de criar y educar personas de buenos valores, íntegras, romantizando el ciclo de vida familiar e individual:
… es una sensación rara cuando estás pensando en tu futuro y te imaginas a ti siendo un anciano, viendo a tus hijos ya grandes y a tus nietos feliz de que existas, maravillado por la gran familia que has creado es algo que verdaderamente anhelo (estudiante universitario, comunicación personal, 2025).
Es decir, formar una familia con hijos/hijas, educándolos como personas de bien se entiende como parte de la felicidad y satisfacción de las personas estudiantes. La estabilidad económica es un factor que algunas de ellas toman en cuenta, dentro de esta categoría personal y emocional. La estabilidad económica se convierte en un requisito necesario personal pero no en un determinante para decidir tenerles.
La búsqueda de un “legado” y “amor incondicional” mencionada por las personas estudiantes universitarias encuentra su contraparte práctica en los estudios sobre machismos y nuevas paternidades (González-Bedoya et al., 2023; González-Bedoya et al., 2025), los cuales documentan un esfuerzo consciente de los padres jóvenes por transformar los patrones de crianza tradicionales hacia modelos más afectivos e involucrados.
En estrecha relación con las razones descritas en los párrafos anteriores, las motivaciones socioculturales parten de contribuir a la sociedad con la formación de individuos “responsables y compasivos, que aseguren un buen futuro y desarrollo para esta nación” (estudiante universitario, comunicación personal, 2025). Se resalta el continuar con la descendencia y herencia familiar:
A través de los niños, podemos transmitir nuestras tradiciones, creencias y conocimientos y asegurarnos de que nuestras experiencias y lecciones no se pierdan con el tiempo. Esta continuidad proporciona una conexión con el pasado y esperanza para el futuro, dando a nuestras vidas un propósito más profundo (estudiante universitario, comunicación personal, 2025).
En esta categoría se menciona la formación religiosa, aunque solamente una minoría hizo referencia explícita a este aspecto, no es extraño en un país cuya Constitución Política establece que la religión católica, apostólica y romana es la religión oficial del Estado. La preocupación por la población es una razón válida para algunas personas estudiantes en sus motivaciones de querer tener hijos/hijas, haciendo referencia a la tasa de reemplazo, de igual modo, se interrelaciona con las experiencias de las personas y su estabilidad:
Desde mi opinión es si querer tener hijos por el hecho de que es algo muy bueno para la población (…) si es algo muy bueno para la población ya que cuando uno llega a morir va a quedar alguien que nos disminuya esos números y todo se mantenga estable, pero de manera personal me gustaría mucho tener dos hijos para poder enseñarles cosas qué tal vez yo quise que me enseñaran, siempre y cuando pueda darles una buena vida (estudiante universitario, comunicación personal, 2025).
El reconocimiento de la situación de baja fecundidad en Costa Rica y el envejecimiento de la población preocupa y motiva a algunas personas estudiantes para decidir querer hijos/hijas. Por otro lado, la adopción es una opción válida para tener hijos/hijas:
En la sociedad actual la adopción no es la principal opción para aquellas personas que desean tener hijos, antes de la adopción primero están engendrar hijos biológicos, fecundación in vitro, gestación subrogada, tratamientos de infertilidad como métodos muy persistentes ante el deseo de tener hijos biológicos, cuando por otra parte ya existen muchos niños, niñas y adolescentes deseosos por ser parte de un núcleo familiar (…) La adopción presenta una [sic] la adopción presenta un alivio para aquellas parejas homoparentales que desean formar un núcleo familiar con hijos, sin embargo esto se ha convertido en una realidad apenas un par de años, cuando la resolución se validó el 15 de junio de 2022 (estudiante universitario, comunicación personal, 2025).
El deseo de la trascendencia y el legado motiva a algunas personas a ser madres y padres, buscando transmitir sus valores, conocimientos y una parte de sí mismos a las futuras generaciones. De igual manera, consideran la responsabilidad social de criar a los hijos/hijas como ciudadanos responsables y respetuosos.
En este escenario de la segunda transición demográfica, estadísticamente se está en cifras inferiores al nivel de reemplazo. Socialmente, como lo expusieron las personas estudiantes en sus ensayos críticos, las motivaciones para pensar en no tener hijos/hijas se basan en el cambio de preferencias con la primacía de la decisión individual; sin embargo, hay rastros de una ideología de familia en las personas estudiantes con intenciones de tener hijos/hijas, de una familia tradicional, y en un caso, homoparental.
4. Discusión: tensiones entre autonomía y nuevas sensibilidades
Los resultados obtenidos en esta investigación confirman que la población universitaria de este estudio se encuentra inmersa en la Segunda Transición Demográfica (STD), donde la maternidad y la paternidad ya no se perciben como destinos obligatorios, sino como proyectos que compiten directamente con la autorrealización personal. Esta tendencia coincide con lo expuesto por Duarte (2021), quien señala que, para la juventud universitaria latinoamericana, la llegada de hijos/hijas se vive como una alteración radical del proyecto de vida que exige la reorientación de anhelos individuales hacia el cuido. En el presente estudio, esta percepción se manifiesta en la priorización de metas académicas y profesionales, viendo la crianza como un obstáculo para la autonomía y la libertad.
La transición hacia una paternidad más afectiva y menos centrada en la proveeduría económica, identificada en los ensayos críticos descritos, es coherente con las investigaciones de Salguero-Velázquez (2021) y Camino (2024). Estos autores sugieren que, si bien persiste el deseo de formar una familia, las nuevas generaciones de varones condicionan su ejercicio parental a una mayor conciencia sobre la responsabilidad emocional. No obstante, esta “nueva sensibilización” del rol paterno genera una paradoja: el deseo de involucramiento afectivo aumenta la presión sobre el tiempo y los recursos, lo que, sumado a la inestabilidad laboral mencionada por las personas estudiantes, termina ampliando la “brecha de fecundidad” identificada por el UNFPA (2025).
Finalmente, el interés por la adopción y el reconocimiento de familias diversas se alinea con la diversificación de las estructuras familiares en la región. Como indica Golombok (2022), los cambios legales y sociales en América Latina han permitido que la ilusión de formar una familia se desvincule del imperativo biológico, permitiendo que incluso en contextos de baja fecundidad, el deseo de trascendencia y legado encuentre nuevas vías de expresión más allá del modelo tradicional.
5. Conclusiones
Los resultados de este estudio de caso confirman la inmersión de personas menores de veinte años en la Segunda Transición Demográfica (STD), además, permite identificar matices específicos al contrastarlos con la realidad regional.
Las personas estudiantes optarían por no tener hijos/hijas debido a preocupaciones financieras, considerando los altos costos de crianza, educación y el deseo de mantener su independencia económica. La inestabilidad laboral y los gastos asociados con la crianza son factores determinantes para algunas personas.
Se percibe tener hijos/hijas como una tarea de mucha responsabilidad y compromiso, que debe llevarse a cabo con tiempo y dedicación, denotando un cambio generacional sobre el valor de las personas infantes, ya que vinculan las condiciones socioeconómicas y ambientales con las personales y emocionales.
Esta posible decisión, de no tener hijos/hijas, se basa en la búsqueda y mantenimiento de la libertad personal, la valoración del tiempo y la energía para dedicarlos a otros aspectos de la vida, como el desarrollo profesional y personal. Además de existir una preocupación por el impacto ambiental y la sobrepoblación.
Las personas que desean tener hijos/hijas están motivadas por el deseo de formar una familia, transmitir valores, tener la experiencia de criar y educar a un ser humano. La idea de contribuir positivamente a la sociedad a través de la crianza de individuos responsables y compasivos se convierte en una motivación.
El deseo de tener hijos/hijas es una motivación poderosa arraigada en la ilusión de formar una familia y establecer un vínculo profundo. La paternidad y la maternidad se conciben como la oportunidad de guiar, instruir y apoyar el desarrollo de un nuevo ser humano, inculcando valores esenciales para convertirlo en un individuo responsable y respetuoso. En concordancia con estudios en México y Chile, se observa un tránsito del modelo de paternidad de “proveeduría” hacia uno de “involucramiento afectivo”.
Para algunas personas estudiantes, tener hijos/hijas representa la posibilidad de revivir experiencias positivas de su propia infancia y crear un hogar lleno de amor y apoyo. La influencia de la familia y la educación recibida también juega un papel crucial, moldeando las perspectivas sobre la procreación y la importancia de la familia en la sociedad. Desde una perspectiva social, la paternidad y la maternidad se ven como una contribución al bienestar y desarrollo de la sociedad. La crianza de hijos/hijas con valores éticos y morales sólidos se considera fundamental para asegurar un futuro positivo y el progreso social.
A diferencia de visiones tradicionales donde la descendencia biológica es el único motor de trascendencia, la posibilidad de la adopción y el reconocimiento de familias homoparentales reflejan una desvinculación del imperativo biológico.
Un elemento distintivo es la preocupación por los cambios climáticos y por la sobrepoblación como razones éticas para no procrear. Este factor, aunque mencionado en el informe del UNFPA (2025), aparece de manera notable, vinculando la decisión individual con una responsabilidad socioambiental global.
Finalmente, como se explicó al inicio, esta investigación es un caso de estudio, su pretensión es aportar a la discusión de la fecundidad en Costa Rica por medio de las opiniones de personas jóvenes. Aunque sí es importante indicar que dichas opiniones permiten suponer que la tendencia identificada en las personas de entre 30-45 años se extiende a las personas más jóvenes, como es el caso de aquellas personas menores de 20 años.
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1 Esta investigación proviene de una sección de la tesis de maestría “Evolución de los patrones de fecundidad, Costa Rica, 1970-2000”: https://www.academia.edu/9928095/Tesis_de_m%C3%A1ster_Evoluci%C3%B3n_de_los_patrones_de_fecundidad_Costa_Rica_1970_2000